La piel ya está la mitad soldada. Quedó bastante en linea, por lo menos como estaba antes, costó un huev*; no quedaron las líneas con la puerta como si hubiera salido de fábrica pero bueno, es lo que hay.
Mi ingenua intención es usar lo menos posible masilla pero la realidad es que será una buena compañera. Porque se complicó los lugares dónde no tengo un punto de agarre, por ejemplo el parante último de la ventalilla, que la chapa con un poco de calor bailaba de lo lindo, bien de guacha.
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