lunes, 13 de agosto de 2012

No todo lo que brilla es oro...

Suerte que el chapista al cual le encomendé el cambio del frente (por uno nuevo que le llevé) no es cirujano, porque sino, a las dolencias de sus pacientes lo solucionaría con un poco de tierra y una linda lápida. Lo bueno de todo es que gracias a su inaptitud me largué al agua en este difícil proyecto.


Actualizo los avances sobre este desastre. No puedo ocultar la calentura que tengo en este momento. Después de sacar el montón de masilla que metió hace dos años el chapista trucho me encuentro que al guardabarros nuevo le recortó, no sé por qué, cual fue su motivo, pero lo deformó todo y luego lo tapó con masilla.
Traté hoy de alinear bien el frente, teniendo que desoldar y subirlo un par de centímetros. Para después intentar de corregir el desastre que hizo en el guardabarros, pero me venció, tendré que comprar otro guardabarros nuevo.

En la imagen de arriba se puede apreciar la caída que termina en unos 2 cm.
En la siguiente imagen ya está alineado dejándola a 90º.




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